El Día de la Mujer Trabajadora es como tomarse un psicotrópico, ves y oyes cosas increíbles que te parecen tan reales como la vida misma. Pero cuando se te pasa el efecto, todo se ha esfumado sin dejar rastro, excepto la jaqueca de una solemne resaca.
Hoy, fruto de ese viaje alucinógeno, me vi a mí misma proyectarme sobre los hombres como en una de esas experiencias de abducción extraterreste y lo cierto es que me gustó. Desde aquella perspectiva todo se veía con otro color y bajo otra bandera. Me vi defendiendo a ciegas declaraciones arbitrarias, conceptos excesivos e ideas confusas sobre la igualdad de la mujer.
Hace unos días, el Ministerio de Igualdad manifestaba en éxtasis feminista “Si las mujeres gobernaran el mundo, las cosas funcionarían mucho mejor”. Esta frase esconde una grave sintomatología así que una de dos, consulte con su médico o reconozca que ha sufrido un día psicotrópico. Porque si no, una corre el riesgo de vivir proyectada sobre sí misma de forma continua, viviendo en una realidad inventada, o peor aun, en una eterna psicodelia.