Muchas veces, a la hora de hacer una inversión, nos encontramos con que no tenemos elementos suficientes para decidir que es un precio razonable. Esto ocurre con cualquier servicio pero es notable en áreas como el diseño gráfico.
Si hablamos solo de diseño, no incluimos imprenta o gastos de otro tipo, hay dos elementos principales a tener en cuenta: creatividad y tiempo.
En cuanto a la creatividad, no obtendremos las mismas tarifas de un diseñador renombrado que de otro desconocido. No conseguiremos los mismos precios de un profesional que de alguien que no lo es.
El tiempo es otro parámetro fundamental a tener en cuenta. No es lo mismo crear una imagen nueva para una empresa, que crear una tarjeta de visita o aplicar un logotipo a algún elemento común. El proceso de crear una nueva imagen, para un profesional, es un trabajo en el que debe tener en cuenta todos los factores, para acertar con la imagen que definirá mejor a una empresa y que la hará más atractiva a sus potenciales clientes. Obviamente no es algo que pueda dejarse en manos de alguien sin experiencia.
Diseñar no es dominar una serie de herramientas, sentarse delante del Photoshop o el Corel y ponerse a hacer experimentos. El diseño es fundamentalmente un ejercicio intelectual que parte de una información básica para obtener un producto que se ajuste a los fines planteados por el cliente. Los profesionales del diseño piensan. Y piensan mucho. Es más, puede que no se siente delante del Photoshop y deje esa tarea a un tercero. Por lo tanto una primera regla sería que Photoshop y Corel no son igual a diseñador. Como martillo y escoplo no son igual a escultor.
Diseñar ni siquiera es una cuestión de buen gusto. Tu o yo, podríamos tener un razonable buen gusto, incluso magnífico, a la hora de elegir que es más adecuado. Siendo unos completos ineptos para CREAR algo. La creación es un proceso distinto, que requiere conocimientos, formación y experiencia. Para aplicarlo será preciso el dominio de una serie de herramientas y técnicas. Esta última parte es la fácil y la única, que en algunos casos, dominan algunos de los llamados diseñadores. Segunda regla: sin conocimientos, formación y experiencia, no es un profesional. Probablemente no se le podría calificar ni de diseñador.