Todos los medios hablan la operación policial que ha llevado al cierre de 17 sitios web y a la detención de 15 personas. La Asociación de Internautas también habla de ello y añade la nota de prensa emitida por la Policía.
En distintas ocasiones hemos hablado del tema de la piratería por aquí. Me caben pocas dudas de que lo que hacía esta gente fuera ilegal. Es posible que cogiéndosela con papel de fumar consigan salir sin problemas de este entuerto. Pero ese no es el tema.
Hay al menos dos problemas fundamentales en el asunto de la piratería. El precio de la músicas y la actitud de la industria por una lado y el comportamiento de un importante sector de la sociedad, abanderado por los más jóvenes, que considera que determinados bienes culturales deben ser gratuitos. ¿Por qué les preocupa la cultura? ¿Estamos de coña, no?
Dejando aparte la catadura de la gentecilla esta que se mueve alrededor de la música, constantemente he defendido el derecho de los autores, y de los que intervienen en el proceso, a conseguir una recompensa por su trabajo. Tienen ese derecho y nadie, con la ley en la mano, se lo puede negar, menos aún los del todo gratis. Ahora bien, una cosas es que alguien tenga derecho a percibir unos ingresos por su trabajo, y otra es que, aprovechando sus relacciones con medios, políticos, jueces y policías, tengan patente de corso que les autorice a hacer lo que les de la gana. No, no.